¿Tenías 16? ¡Qué bestia! ¡Cómo ha pasado el tiempo! La verdad no esperaba verte de nuevo tan pronto pero ahora que te veo me siento mejor. Ya no estaré solo otra vez. ¿Sabes? Ese día no pensé salir a trabajar. Me dio mucha flojera despertarme después de haber tenido un domingo tan alborotado. Entonces me dije -No vayas sólo por hoy. Repórtate enfermo por una vez en tu vida. No creo que la oficina entre en caos porque un portapliegos como tú no vaya a trabajar. Pero mi maldito sentido de la responsabilidad no me dejó quedarme y como arte de magia ya estaba bañándome y luego desayunando para ir a tomar el micro. ¿Qué si presentí algo? Pues no y es que nunca he estado tan conectado con mi realidad. Menos con una parte inconsciente de mi.
Justo por esos días estuve pensando en ti. ¿Recuerdas las cosas que hacíamos? ¿Nuestras idas al cine o a comer cualquier cosa que tuviera por lo menos algo de sabor? Bueno, fueron épocas muy bonitas, llenas de alegría y de cierta inocencia que ahora se ve poco. Ha pasado tanto tiempo y recién me voy a animar a contarte algo que para mi era ultrasecreto, privado, misterioso, tan misterioso como los escritos de una quinceañera en su diario personal. Lo diré de una vez sin respirar ni chistar. Yo estaba enamorado de ti. Si, desde niño, cuando usaba pantalones cortos y jugaba a la pelota. Yo te veía pasar y me decía- ¡Qué bonita!- mientras los ángeles bailaban a tu alrededor. En particular me gustaban tus ojos, tu sonrisa, tus cabellos castaños adornados por dos colitas y un lazo verde que completaban un día primaveral por donde vivíamos. ¡Cómo extraño aquellas épocas! Tenía amigos y juegos, felicidad sin premura, tristeza aislada. Tenía sueños y te tenía a ti, y es que a pesar de que nunca te dije lo que sentía, sabía que muy en el fondo tú también me querías y te sonrojabas cuando me veías llegar.
Ahora que te veo después de tantos años siento que la armonía regresó a mí para no marcharse nunca más. ¿Qué si me enteré lo que pasó? Pues no, yo andaba de viaje intentando alejarme de un amor que me dejó como papel. Me enteré luego, varios años después, cuando ya era de más intentar vivir presintiendo tu ausencia. ¡Pero bueno, bueno, no nos pongamos tristes ahora que nos hemos reencontrado! Hablemos de todo un poco, riamos hasta toser como locos, corramos sin que nadie nos intente parar, juguemos, bailemos, seamos felices y redundemos en todo eso!
Espera un momento.... ¿Tenías 16? Aún no lo puedo creer y me imagino que tú tampoco puedes creer lo que me pasó a mí. ¿Recuerdas que te dije que justo ese día estaba pensando en ti? Pues así fue. Me preguntaba en qué lugar podías estar, en qué parte, en qué mundo. Y caminé con tu imagen tatuada en mis pupilas. Seguí el paso y de repente nunca más dejé de caminar, hasta que llegué aquí y te vi más hermosa que nunca, abriéndome los brazos y sonriendo como cuando éramos niños. A veces el tiempo castiga y azota con el olvido de las personas que significaron mucho en tu vida. Yo vencí al tiempo y te recuerdo más que nunca. Ahora que estamos juntos de nuevo nada nos podrá separar. ¿Qué si extraño estar vivo? Ya no más Camila, ya no más. Ahora estoy contigo.
Derechos Reservados. 2010. Javier Salas Solís.